¿Qué nos motiva a aprender una lengua? II parte

Retomando la idea expuesta en el post anterior, alguien podría añadir: bien, pero la necesidad profesional al final se impondrá y tarde o temprano, acabaran por aprender el idioma que domina los negocios (con permiso de los chinos) y la tecnología.

Numerosos son los estudios que apuntan a la importancia de aprender nuevos idiomas en edades tempranas. Las nuevas conexiones neuronales se construyen a lo largo de toda la vida pero es durante la infancia cuando la elasticidad y por lo tanto la facilidad en el aprendizaje, es mayor.

Pero no hablaré de razones biológicas. Las razones las buscamos en la práctica, en la lógica, en la experiencia. Les hablaba en el anterior post de cuál es el nivel de inglés de mi hijo mayor. Pero además él ha construido, antes que profesionalmente le sea absolutamente necesario, una necesidad que las aglutina todas para el resto de su vida. Amigos, conocidos en Irlanda que le aseguran una continuidad y contacto real con el idioma, programas, series que veía allí y no aquí (locales y que ahora ve por satélite), la posibilidad de leer textos en el idioma original (si ahora no, cuando entre en la Universidad dentro de un año). En definitiva, la suya ya no es una necesidad, es una experiencia vital, algo que ya forma parte de su bagaje cultural, académico, social, lúdico. Y el profesional ya llegará, pero cuando lo haga, él ya estará preparado.

NOTA: Mi hijo no quería irse el primer año. Pero este ya será tema para el próximo post.